Tailandia es: cultura, espiritualidad, gastronomía, relax y mar

<<Pocos son entre los hombres los que llegan a la otra orilla; la mayor parte corre de arriba a abajo en estas playas>>.

Con esta frase, Buddha, el maestro, dejó abierta otra de sus tantas reflexiones acerca de la vida, la muerte y el abismo entre ambas. Tailandia es uno de los países donde su gran saber y su plácida sonrisa pervive en cada uno de sus habitantes. Quizás por este motivo la “Tierra de libertad” sea conocida por la gentileza de sus gentes y reciba otros títulos imperecederos como la “Tierra de las sonrisas”.

Ratcha Anachak Thai es el nombre original de Tailandia. Significa algo así como “Real Reino del Pueblo Thai, el pueblo libre. La que fue conocida como Siam, cuando también comprendía los territorios de Cambodia y Laos, tuvo la clásica historia de conquistas, intentos de colonización, sistemas militares totalitarios, guerras, ocupación, revolución y, finalmente, democratización, hasta convertirse en lo que es hoy, el país libre de Práthêt Thai. Arrasada por el tsunami de 2004, su costa se reconstruyó en tiempo récord, gracias a la inversión internacional y a la voluntad de las autoridades y de su pueblo. Este afán de compromiso y fidelidad a la tierra tiene mucho que ver con los valores culturales del pueblo thai.

Tailandia es: cultura

La gratitud y el respeto a los mayores: son los valores principales de la familia tailandesa. Los ancianos son sabios y los niños les deben su máximo respeto, pues nadie les enseñará mejor que aquellos que ya han vivido. La prueba de ello es que no existen asilos en Tailandia. El idioma es algo fundamental. Como en la mayoría de lugares del mundo, los tailandeses valorarán cualquier esfuerzo del visitante en su habla nativa: el tailandés o siamés. Un lenguaje tonal complejo que, aprendiendo a pronunciar las palabras elementales, resulta encantador y hace felices a sus oriundos. Piensa que fuera de Bangkok, la gente apenas habla inglés. No cuesta nada aprender frases del tipo: Sawaddee. Sabai dee mai (Hola. ¿Cómo estás?). Para saludarse, los tailandeses no se dan la mano, ni se besan, ni se abrazan. Basta con una reverencia presionando ambas manos a la altura de la nariz, inclinando la cabeza con gesto de oración. Este saludo se llama “Wai“.

Tailandia es: espiritualidad

Lo más sagrado que tiene el pueblo thai son sus templos budistas. El país cuenta con alrededor de 18.000 y están abiertos a todo el mundo: uno puede hacerse fotografías e incluso interesarse por los hábitos y el tipo de vida de sus monjes hablando con ellos. El budismo es una de las religiones más tolerantes, pero hay ciertas pautas de conducta que debes considerar al entrar por sus pagodas: 1. Sácate los zapatos al pasar (al igual que harías en sus casas); 2. No apuntes con el pie ni toques en exceso una figura sagrada; 3. Los monjes no tienen permitido tocar a una mujer o recibir algo directamente de sus manos, procura pasar a su lado sin rozarle. Sus enseñanzas en la compasión y la tolerancia los han llevado a respetar todas las otras religiones, por lo que aceptan de buen agrado discutir sobre los valores budistas con los visitantes.

Tailandia es: gastronomía

La comida tailandesa es el resultado de la perfecta combinación de sus cinco sabores básicos: picante, agrio, dulce, salado y amargo. Las especias y los jugos de frutas como el coco o la lima son compañeros inseparables en los platos thai. A diferencia de occidente, la cocina tailandesa se fundamenta en un plato principal, básicamente de arroz, y varios platos complementarios a éste. El arroz de jazmín, un largo grano aromático que crece en los abundantes campos verdes del centro del país, es el propio de Tailandia. Se vaporiza, se acompaña de currys, frituras, gambas, judías y hasta de guindillas, como en el Nam Prik (plato único tailandés que se cocina diferente en cada una de las cuatro regiones). ¡Ojo! Para comer, siempre con cuchara.

Tailandia es: relax La técnica medicinal más extendida es el masaje tailandés, un trabajo corporal único con más de 2500 años de antigüedad. Para preservar su tradición, el método fue tallado en piedra y en las paredes del templo Wat Po en Bangkok, donde continúan su enseñanza. La enfermedad era, y todavía es, vista como un desequilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu, por lo que se buscó la manera de ponerlos en armonía a través de la presión de las manos y los antebrazos sobre todas las extremidades del cuerpo. Se amasan los músculos;  se estira y manipula el esqueleto; y se presiona sobre los puntos energéticos. Los pies son los que aplican el masaje, cuando el masajista camina sobre tu cuerpo. El resultado no se explica con palabras. Tailandia es: mar Ahora estarás pensado en la maravillosa playa de Ko Phi Phi Don que viste en la película protagonizada por Leonardo Dicaprio. Y si no la viste, seguramente alguien te haya hablado de ella. Pertenece al archipiélago de Andamán, compuesto de 204 islas, al noroeste del Océano Índico. Cualquiera de ellas te hará vivir una experiencia incomparable a cualquier pieza de ficción. Si por el contrario, lo que siempre soñaste es conocer el mar de China, en el Océano Pacífico, y tu ambición no entiende de millas, el Golfo de Tailandia te brindará la oportunidad de surcar las playas tailandesas y las aguas de Malaysia, Cambodia y Vietnam, países limítrofes con la tierra de los elefantes blancos. La meca del turismo playero, marítimo y del submarinismo es Phuket. No habrás visto mayor riqueza de corales y fauna marítima.

Como ves, la belleza tailandesa no se esconde. Está en todas partes, como su maestro: en la naturaleza salvaje, en su medicina ancestral, en los templos sagrados, en su deliciosa y sana gastronomía, bajo el mar y sobre éste a lo largo de sus quilométricas costas… Todos los conceptos asociados a esta tierra pueden llegar a encandilar al más escéptico. Al final, el camino a la liberación pasa por la consecución de la felicidad, la experimentación de la belleza y el reencuentro con la paz. Te dejamos, así, con el nirvana al alcance de tus manos. O, más bien, al alcance de tus propios ojos.


You May Like This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*