Navegar una semana en las Cícladas

Como buen navegante sabrás que un viaje en barco privado es diferente a cualquier otra experiencia. La sensación que produce la brisa y el mar abierto; la libertad de atracar aquí o allí, donde desees; la seguridad de una buena embarcación y de un patrón en el que confiar… Pero, hay algo que hace de la narración de tu viaje algo mágico: el destino. Esta semana, en BoatBureau te recomendamos un espectacular recorrido de una semana por las islas Cícladas, en el centro del mar Egeo.

Habrás oído un millar de veces hablar de la peculiaridad y el carácter pintoresco de este archipiélago griego en forma de círculo. De ahí proviene su nombre, ya que sus islas se extienden alrededor de la sagrada isla de Delos, la tierra de los dioses Artemisa y Apolo. Los antiguos geógrafos consideraron ésta como punto de partida de entre 227 islas; desde BoatBureau te sugerimos un itinerario circular por las islas que consideramos más interesantes partiendo de Atenas y regresando a ellas.

DIA 1 – Kea (Ceos)
Navegar hasta Kea se convierte en un espectáculo para los sentidos, antes de comenzar. El bastión pirata del s. XIII, tal y como la recuerdan, posee varias reliquias de la antigua Grecia, entre ellas el santuario de Apolo y el curioso León tallado en roca del s. VI. La isla cuenta con 1790 habitantes repartidos por sus colinas, rotas por pequeños valles de vides y árboles frutales, y recónditas bahías. Destacan el fondeadero de Poleis, la bahía de Vourkari con sus pequeñas tabernas, y la bahía de Nikolaos en el puerto de Korissia, uno de los más seguros del Mediterráneo.

DIA 2 – Myconos
Quién no ha oído hablar de isla con más vida nocturna de Grecia… La jet set internacional luce yates y bronceados por sus hermosas playas cada temporada. Pero hay más. La ciudad se conoce como Chora y se dice que proyecta su hechizo sobre los que caminan por sus calles de muros encalados y puertas y ventanas vestidas de azul. Campanarios de incontables iglesias, cúpulas rojizas y astas de molinos de viento centenarios completan la panorámica de la baja colina. Para acabar, un fondeo por los golfos que penetran profundamente en las tierras de la isla, como el de Panormou o el de Ornou, no tiene precio.

DIA 3 – Paros
De las más bonitas y la más acondicionada para el windsurf. El tiempo siempre acompaña para la vela. De entre sus tres bahías de profunda entrada hacia el interior de la isla, Parikiá sirve de puerto deportivo principal. “Las callejuelas de Parikiá tienen la armonía de una composición musical”, dijo el Nobel de Literatura Giorgos Seferis. Por otro lado, no hay viaje a Paros sin peregrinar hasta la Panagiá Ekatontapiliani, una preciosa iglesia que se yergue orgullosa con sus 17 siglos a las espalda. La ciudad de Naoussa servía antiguamente como muelle para el envío de mármol (Lychnites), con el que se construyeron las obras maestras de los templos griegos más famosos. Y al este, la bahía plana de Mármara completa el triángulo de la ensenada de Paros.

DIA 4 – Ios
Ios es a la juventud, los que Myconos a la opulencia. La isla de los jóvenes se convierte en el meeting point de muchachos y muchachas de todo el mundo en verano. Sus aguas cristalinas e incontables bares, cafés, clubs y restaurantes los encandilan con su animada vida nocturna. La cúpula de la iglesia de Santa Irini (17Ac.) corona el puerto de Ios en la bahía protegida de Ormos, al noroeste. Un sendero empinado lleva hasta el pueblo, blanco y pintoresco, lleno de escaleras y estrechos caminos, inaccesibles para los vehículos. Un kilómetro más allá, en la ladera, se encuentra el lugar más atractivo de la isla: el fértil valle de Kato Kampos.

DIA 5 – Santorini
Hay decenas de razones por las que atracar en esta isla, pero la más importante es la oportunidad de perderse en los pueblos que se encuentran en sus acantilados, ofreciendo impresionantes vistas sobre el volcán sumergido. Las playas de arena negra, roja o blanca son un auténtico espectáculo. Parte del cráter volcánico engullido por el mar son Thira y las pequeñas Thirasia y Aspro, y, en el centro, las islas Kameni fueron conformadas más tarde por conos del propio volcán. Las aguas termales y emisiones de gas dan testimonio de que la actividad volcánica continua. ¡No olvidéis probar sus deliciosos vinos y la cocina local!

DIA – 6 Milos
Otra isla volcánica sin igual es Milos, con sus espectaculares formaciones rocosas y geológicas y playas turquesas excepcionales. El puerto, otro de los mejores del Mediterráneo, se creó cuando el mar formó la brecha al romperse en un cráter en el agujero que dejó en la parte noroeste. Una de sus isletas más famosas es el antiguo escondite de piratas Kleftiko. Puede presumir de rocas erosionadas por el viento y el mar solo accesibles por mar, lo que confiere un lugar perfecto para navegantes, nadadores y exploradores.

El otro islote que uno no se puede perder en Milos es Sarakiniko, que heredó su nombre de los piratas sarracenos. Un paisaje majestuoso de rocas volcánicas, aguas cristalinas y sol, mucho sol. Imprescindible un rodeo en barco alrededor de la isla, cerca de la costa, para ver el color que conforman los bordes del mar, probar la comida tradicional y hablar con sus amables gentes. Cabe recordar que a la isla de Milos pertenece la escultura de la Venus de Milo.

DIA 7 – Sérifos
Buscando un ambiente relajado y alejado del bullicio navegaremos hasta Sérifos, conocida por su excelente gastronomía. La mayoría de los amarres se han convertido en piscifactorías, pero es fàcil encontrar un lugar en el que apearse. Visitas obligadas son: el pueblo pesquero de Livadi, el Monasterio de Taxiarchis, en el norte y el Monte Tourlos de 483 m, el punto más alto de la isla. Desde la antigüedad, Sérifos se ha dedicado la agricultura y a la explotación de sus minas de hierro a cielo abierto. Un lugar peculiar, sin duda.

DIA 8 – Atenas
De regreso a Atenas, no podemos dejar de conocer la capital de Grecia, cuna de la civilización, pues lo merece como la que más. Construida alrededor de la vieja Acrópolis y el Monte Licabeto (299 msnm), es fácil transportarse a la edad de oro de la antigua Grecia cuando Pericles inició la construcción del Partenón como agradecimiento a los dioses por su victoria contra los persas. Del Monte se cree que fue el lugar donde cayó de los cielos la diosa Atenea como baluarte para defender la ciudad. La llanura se ha cubierto de bulliciosos suburbios, tabernas y tiendas. Un paseo por Atenas es un regreso a los cimientos de la humanidad.

¡Viento en popa y buen viaje!


You May Like This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*