Magnífica excursión a Mykonos y Delos en 10 horas

Mykonos es la isla más bonita del sur del Cyclades. Se caracteriza por ser un lugar donde se entremezclan boutiques de grandes diseñadores, galerías de arte, tabernas tradicionales, y bares “gais” en sus calles estrechas, situando a Mykonos como uno de los lugares más cosmopolitas de cualquier isla griega. Sus playas impresionantes, las iglesias blancas y los molinos de viento, todos enmarcados por el mar Egeo, atraen a la jet set más exclusiva y a todo tipo de sibaritas. La popularidad de la isla –y su gentío- convierte en algo esencial planificarte un poco previamente antes de llegar a esta tierra mitológica.
La principal atracción cultural de la isla es la “UNESCO World Heritage Site” llamada Delos, situada a un par de millas hacia el sud-este de la capital. En la Grecia mitológica, la isla fue el lugar de nacimiento de Apolo y Artemis, y su significado espiritual la ha hecho de especial interés para los atenienses durante su edad de oro; las ruinas de sus templos sitúan a la isla al mismo nivel que Olympia y Delphi en temas de relevancia arquitectónica. Con nuestros yates podrás acercarte a este maravilloso paraíso y conocer sus lugares más recónditos. Después de un tour por sus restos arqueológicos más relevantes, la mejor opción es dejarse llevar hacia Rineia, donde puedes echar el ancla en una cueva remota y comer pescado fresco, ensalada y las típicas pastas griegas mientras nadas o tomas el sol de la tarde.

Tras esta magnífica oportunidad de vivir un mediodía entre mitología y gastronomía griega, es hora de volver a Delfos para hacer una ruta por sus ruinas arqueológicas. Si sólo sois dos personas y el “caïque” está repleto, coge el ferri público y en 30 minutos estarás en Delos de nuevo (recuerda que el ferri sale de delante de la Iglesia de Agios Nikolas de Martes a domingo a las 9,10 y 11 am.). Tras un pequeño tour por las ruinas de Delos, vuelve a coger el ferri pero esta vez dirección Mykonos armado con un mapa de la isla y con muchas ganas de adentrarte en sus calles y callejuelas, sus rincones especiales y extravagantes. Aprovecha para comer algo y bañarte en sus aguas cristalinas.

Después del baño post-comida, coge un taxi que te lleve al puerto de Mykonos, llamado, Chora. Serpentea  más allá de puerto y pasa por delante de boutiques y restaurantes al estilo “4 Little Venice”, rodeado de casas pintorescas enfrente del mar, donde podrás disfrutar de la puesta de sol mientras sorbes un ouzo. Un poco más allá, se sitúa la más fotogénica de las iglesias de Mykonos, Panagia Paraportiani. Como tu tarde ya termina, di buenas noches a Petros el Pelícano, la mascota de la isla, antes de que tu conductor (o taxi) te devuelva al barco.


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